Alpinien: he aquí un nombre muy extraño, que hace ya mucho tiempo que desapareció del calendario de los santos. Sin embargo, desde la Edad Media, este nombre se ha puesto a cientos de recién nacidos de Castelsarrasin.
La asociación «Entraide généalogique de Tarn-et-Garonne» ha investigado este misterioso fenómeno y presentará(…)
Alpinien: he aquí un nombre muy extraño, que hace ya mucho tiempo que desapareció del calendario de los santos. Sin embargo, desde la Edad Media, este nombre se ha puesto a cientos de recién nacidos de Castelsarrasin.
La asociación «Entraide généalogique de Tarn-et-Garonne» ha investigado este misterioso fenómeno y presentará el resultado de sus investigaciones con motivo de esta visita guiada.
Desde el 6 de abril de 1279, fecha de la llegada de las reliquias de Alpinien a Castelsarrasin, su culto no ha dejado de crecer, atrayendo a miles de peregrinos cada 26 de abril, fecha de su muerte según la tradición.
La Asociación para la Conservación del Patrimonio de Castelsarrasin presentará un testimonio excepcional de esta devoción: la plancha xilográfica que permitía imprimir carteles para la peregrinación de San Alpiniano. Este objeto de madera, que data del siglo XVIII y que es como una «reliquia», está hoy protegido como monumento histórico.
ACERCA DEL LUGAR
Iglesia de Saint-Sauveur – Place de la Raison en Castelsarrasin
Perteneciente a Moissac, Saint-Sauveur fue un floreciente priorato cuya iglesia, reconstruida entre 1254 y 1271, constituye uno de los hitos del gótico temprano en el Languedoc. Se trata de un edificio de transición con tres naves, un crucero poco saliente y una cabecera plana, abovedado con bóvedas de crucería y bóvedas de cañón transversales. Al sur de la iglesia se construyó el priorato en torno a un claustro y a la casa del prior. Hacia 1500, el coro se amplió con un ábside con flancos recortados, se añadieron capillas y se abrió en la fachada norte un pórtico de estilo flamígero. El priorato desapareció a finales del siglo XVIII. Utilizada para albergar el Templo de la Razón entre 1793 y 1795, la iglesia volvió posteriormente a su uso religioso. A lo largo del siglo XIX se llevaron a cabo numerosas transformaciones: la colocación de baldosas en 1814; la renovación de los vitrales; la creación por parte de Loubens de un baldaquín para el altar mayor; obras en las capillas de la Virgen y de San Alpiniano…